Somos.....

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Somos náufragos y qué... somos náufragos y acogimos a otros náufragos más. Más perdidos, más húmedos, más desconcertados por lo reciente de su pérdida. Menos conocedores de esta isla contemporánea que se marea y gira, recostándose cada cierto tiempo en el recuerdo de una madre extraviada.

Radio Moscu ensayando....

martes, 17 de julio de 2007

Avance de Trabajo

Pozo.
(Del lat. putĕus).
1. m. Perforación que se hace en la tierra para buscar una vena de agua.
2. m. Hoyo profundo, aunque esté seco.
3. m. Sitio o lugar en donde los ríos tienen mayor profundidad.
4. m. En ciertos juegos de naipes, fondo común.
5. m. En el juego de la oca, casilla de la cual no sale el jugador que cayó en ella hasta que no caiga otro.
(Diccionario RAE, vigésima segunda edición)


Se hace una perforación en la tierra para buscar una vena de agua; se cava buscando el lugar de lo “vital”; se realiza una incisión, se corta, se abre. Si la política corresponde a la superficie en que se resuelve la efectividad social. Si la política es la arena de este nuevo circo simbólico, entonces es menester abrir el término, descentrar el concepto, cavar en él buscando la vena de agua que sea su definición. Socavarlo en su profundidad aunque esté seco; aunque no exista otra posibilidad que no sea su sequedad. La búsqueda de la política como el ejercicio de hacer un pozo, de buscar en un pozo; de explorar evitando la distracción producida por el eco de sus paredes y el reflejo del agua. Truco de sustracción de los elementos circundantes; dislocación de lo aparente/efectual; esquizofrenia de la incisión.
Ahora bien, incisión y esquizofrenia han tenido nombre. Una imagen y un nombre que quiero utilizar como bisagra en la presentación del problema. La incisión y la esquizofrenia no en el pozo, sino en Pozo; en el adolescente que se prostituye –como todo ciudadano o “ser político”-, en aquel que llega tarde a todo proyecto incluyendo el propio si es que este alguna vez existió, el que decide en la mas abierta irresponsabilidad pues no hay otro posible acto o juicio responsable para quien habita en la cornisa de la ciudad. Hans Pozo y la mutilación. Hans Pozo que sólo comenzó a existir para todos nosotros una vez que fue mutilado, una vez que no era otra cosa que mutilación. Hans Pozo en su aparición paulatina, sesgada, demorada. Los trozos del cuerpo que aparecen diseminados en tiempos y espacios diferentes, diferidos: interrumpiendo la continuidad del corpus, interrumpiendo toda continuidad legible, manteniéndonos en un interludio de lo que se presenta. Adivinando el rompecabezas. Imaginando serenamente la presentación monstruosa y deforme del cuerpo final.
En alguna forma –y en toda forma, podríamos decir- cada miembro, cada parte del cuerpo hace apelación del cuerpo entero, pronuncia la unión del cuerpo en el corte. La mutilación, la segmentación, hablan de la ausencia, de la desaparición del resto. Su carencia, su deuda, su articulación interrumpida pero al mismo tiempo evidente. Evidente pero no visible. Invisible, no obstante presente. Sin embargo, hay también una otra referencia, una referencia en tanto discursividad política: el “sitio o lugar en donde los ríos tiene mayor profundidad”, es decir, el rasgo, el gesto de lo profundo, la cualidad de la profundidad, del lugar en que algo se resuelve bajo o tras su simple apariencia, bajo la calma de las aguas del río las corrientes no se detienen; la mutilación o “lo mutilado” como un lugar más profundo de la escenificación política; profundo es el contexto en que se presenta el miembro y profunda es la manera en que su desmembración es lo político, allí en lo profundo del corte, en la última gota de (agua) sangre que mana del desgarro.
El cuerpo aparece aquí y allá; aparece hoy, apareció ayer y aparecerá mañana. El cuerpo recorre la geografía (física/política), asombra, conecta tiempos y lugares sobre la base de su desconexión absoluta. Hace aparecer imaginariamente el todo del individuo/cuerpo en la forma de un “entero”, es la prestidigitación en un juego de naipes, la rapidez del movimiento invisible a los ojos, lo que logra mostrar el cuerpo único y unívoco como “fondo común”, como escena. El momento perdido que muestra la fotografía como último testimonio de su realidad antes de la mutilación.


1 comentario:

mikelito dijo...

Quizás es porque nunca he tenido la más mínima idea de póker es que La Historia (o más bien debiera decir La PreHistoria; si es que nos animamos a ser rigurosos "en la medida de lo posible") me pasa por encima impotente de enfrentar a LOS que son los que manejan los hilos de El Poder...y no siendo más que un cádaver (aún sin sepultura sin nada que decir), irresponsable y responsable de hundirme más y más en el pozo autocomplaciente, auto®eferente ES QUE dan ganas del una vez más buscar rescatar alguna raíz donde definitivamente gana » "entonces es menester abrir el término, descentrar el concepto, cavar en él buscando la vena de agua que sea su definición. Socavarlo en su profundidad aunque esté seco; aunque no exista otra posibilidad que no sea su sequedad"...SABIENDO que tal como "aparece hoy, apareció ayer y aparecerá mañana" y por el Movimiento Perpetuo del YinYan (La Gran D) volverá a repetirse La PreHistoria y el destrozo al Hans Pozo ocurrido ya 30 años antes...Y ENTONCES ojALÁ que la síntesis de ello nos pille confesados y en Salto Cualitativo.

AB®AZO *\.