Somos.....

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Somos náufragos y qué... somos náufragos y acogimos a otros náufragos más. Más perdidos, más húmedos, más desconcertados por lo reciente de su pérdida. Menos conocedores de esta isla contemporánea que se marea y gira, recostándose cada cierto tiempo en el recuerdo de una madre extraviada.

Radio Moscu ensayando....

lunes, 23 de julio de 2007

Humedad


¿Mojarás los pañuelos?¿De verdad dejarás que la humedad de tus ojos se esparza y derrame entre las fibras de los minúsculos detalles de la tela?¿Permitirás que las gotas de ese sudor distinto, sudor del alma, del espacio vacío y oculto, se partan en miles de cristales multiplicando el dolor de tu rostro y lo confundan en las imágenes semicortadas del efecto caleidoscopio? El oscuro me mantiene, y me arroja komo tierra húmeda a las aceras llovidas, kongelado de tiempo antes ke de temperatura, indigente de direcciones y de proyectos, perplejo en una eskina de kalles ke no se alkanzan, ke no dan kuenta de lugar familiar. El cielo tiene menos sentido ke las nubes ke lo kubren. No hay demonios ke puedan kontinuar riendo, no hay ángeles kapaces de sanar la más sencilla herida. Hace falta menos ruido, quizás sólo uno, sólo un ruido, un sonido, un pulso sereno y despreokupado, para hacer girar esto al ritmo de sí mismo; para abrir grandes telares grises y guardar todas gotas de lluvia y lágrimas en un centro inexistente de la tierra. Entierro de este último tesoro pirata en un sarkófago sin joyas ni oro, sin llave, sin mapa, sin isla, sin barcos, sin mares ni océanos, sin espadas ni parches en los ojos, sin garfios, sólo pañuelos. Pañuelos ke sean la voz ausente de un sollozo anterior que se devuelve una y otra vez sobre los oídos atentos de una madrugada invernal. Una referencia, una simple alusión a un ser extraviado entre las ventanas que el cemento cubrió. Nada más, nada menos. Televators.

Mmm sip, lo deduje...

La manera postmoderna estándar de rechazar la importancia del conflicto de clase no es principalmente llamar la atención acerca de la supuesta “clase obrera en vías de desaparición”, sino más bien enfatizar cómo el conflicto de clase no debería ser “esencializado” como el punto de referencia final hermenéutico a cuya “expresión” todos los demás conflictos pueden ser reducidos: hoy en día asistimos al florecimiento de nuevas y múltiples subjetividades políticas (de clase, étnicas, gay, ecológicas, feministas, religiosas...) y la alianza entre ellas es el producto de la abierta lucha contingente en hegemonía. Sin embargo, filósofos tan distintos como Alain Badiou y Fredric Jameson han señalado, a propósito de la actual celebración de la diversidad de estilos de vida, cómo este crecimiento de las diferencias reposa en un subyacente Uno, i.e. en la radical obliteración de la Diferencia, de la brecha antagonista. Lo mismo vale para la crítica postmoderna standard de la diferencia sexual como “oposición binaria” a ser deconstruida: “no sólo hay dos sexos, sino una multitud de sexos, de identidades sexuales...”. En todos estos casos, en el momento en que introducimos la “creciente multitud”, lo que estamos diciendo en efecto es exactamente lo opuesto, la subyacente Igualdad (Sameness) que lo invade todo, i.e. la noción de una brecha radical antagonista que afecta al cuerpo social entero es obliterada: la sociedad no antagonista es aquí el “contenedor” realmente global en el cual hay suficiente espacio para toda la multitud de comunidades culturales, estilos de vida, religiones, orientaciones sexuales...

martes, 17 de julio de 2007

Avance de Trabajo

Pozo.
(Del lat. putĕus).
1. m. Perforación que se hace en la tierra para buscar una vena de agua.
2. m. Hoyo profundo, aunque esté seco.
3. m. Sitio o lugar en donde los ríos tienen mayor profundidad.
4. m. En ciertos juegos de naipes, fondo común.
5. m. En el juego de la oca, casilla de la cual no sale el jugador que cayó en ella hasta que no caiga otro.
(Diccionario RAE, vigésima segunda edición)


Se hace una perforación en la tierra para buscar una vena de agua; se cava buscando el lugar de lo “vital”; se realiza una incisión, se corta, se abre. Si la política corresponde a la superficie en que se resuelve la efectividad social. Si la política es la arena de este nuevo circo simbólico, entonces es menester abrir el término, descentrar el concepto, cavar en él buscando la vena de agua que sea su definición. Socavarlo en su profundidad aunque esté seco; aunque no exista otra posibilidad que no sea su sequedad. La búsqueda de la política como el ejercicio de hacer un pozo, de buscar en un pozo; de explorar evitando la distracción producida por el eco de sus paredes y el reflejo del agua. Truco de sustracción de los elementos circundantes; dislocación de lo aparente/efectual; esquizofrenia de la incisión.
Ahora bien, incisión y esquizofrenia han tenido nombre. Una imagen y un nombre que quiero utilizar como bisagra en la presentación del problema. La incisión y la esquizofrenia no en el pozo, sino en Pozo; en el adolescente que se prostituye –como todo ciudadano o “ser político”-, en aquel que llega tarde a todo proyecto incluyendo el propio si es que este alguna vez existió, el que decide en la mas abierta irresponsabilidad pues no hay otro posible acto o juicio responsable para quien habita en la cornisa de la ciudad. Hans Pozo y la mutilación. Hans Pozo que sólo comenzó a existir para todos nosotros una vez que fue mutilado, una vez que no era otra cosa que mutilación. Hans Pozo en su aparición paulatina, sesgada, demorada. Los trozos del cuerpo que aparecen diseminados en tiempos y espacios diferentes, diferidos: interrumpiendo la continuidad del corpus, interrumpiendo toda continuidad legible, manteniéndonos en un interludio de lo que se presenta. Adivinando el rompecabezas. Imaginando serenamente la presentación monstruosa y deforme del cuerpo final.
En alguna forma –y en toda forma, podríamos decir- cada miembro, cada parte del cuerpo hace apelación del cuerpo entero, pronuncia la unión del cuerpo en el corte. La mutilación, la segmentación, hablan de la ausencia, de la desaparición del resto. Su carencia, su deuda, su articulación interrumpida pero al mismo tiempo evidente. Evidente pero no visible. Invisible, no obstante presente. Sin embargo, hay también una otra referencia, una referencia en tanto discursividad política: el “sitio o lugar en donde los ríos tiene mayor profundidad”, es decir, el rasgo, el gesto de lo profundo, la cualidad de la profundidad, del lugar en que algo se resuelve bajo o tras su simple apariencia, bajo la calma de las aguas del río las corrientes no se detienen; la mutilación o “lo mutilado” como un lugar más profundo de la escenificación política; profundo es el contexto en que se presenta el miembro y profunda es la manera en que su desmembración es lo político, allí en lo profundo del corte, en la última gota de (agua) sangre que mana del desgarro.
El cuerpo aparece aquí y allá; aparece hoy, apareció ayer y aparecerá mañana. El cuerpo recorre la geografía (física/política), asombra, conecta tiempos y lugares sobre la base de su desconexión absoluta. Hace aparecer imaginariamente el todo del individuo/cuerpo en la forma de un “entero”, es la prestidigitación en un juego de naipes, la rapidez del movimiento invisible a los ojos, lo que logra mostrar el cuerpo único y unívoco como “fondo común”, como escena. El momento perdido que muestra la fotografía como último testimonio de su realidad antes de la mutilación.